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El amor en tiempos futuros... | Mecánica del Amor

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El amor en tiempos futuros...

admin @ Thu, 2005-11-03 12:13

("Code 46", Gran Breta?a/2003). Direcci?n: Michael Winterbottom. Con Tim Robbins, Samantha Morton, Om Puri, Jeanne Balibar y Nina Fogg. Gui?n: Frank Cottrell Boyce. Fotograf?a: Alwin H. Kuchler y Marcel Zyskind. M?sica: Steve Hilton y David Holmes (The Free Association). Edici?n: Peter Christelis. Dise?o de producci?n: Mark Tildesley. Producci?n hablada en ingl?s con subt?tulos en castellano y presentada por Compa??a General de la Imagen. Duraci?n: 92 minutos. Para mayores de 16 a?os.

En su primer acercamiento al g?nero de la ciencia ficci?n, el prol?fico director ingl?s Michael Winterbottom construye con su habitual virtuosismo narrativo un impactante espect?culo visual, con subyugantes im?genes de grandes ciudades asi?ticas como Shanghai, Hong Kong o Kuala Lumpur y de des?rticas zonas de los pa?ses ?rabes o de la India. Pero m?s all? de sus sugerentes atm?sferas, sustentadas en el excelente trabajo fotogr?fico de los exteriores nocturnos y en la poderosa banda sonora de The Free Association, este gui?n de Frank Cottrell Boyce -habitual colaborador del realizador- no ofrece grandes sorpresas.

M?s all? de su saludable apuesta experimental, que llev? al director a improvisar situaciones en locaciones reales que pudieran ofrecer un look y un "esp?ritu" futuristas en vez de construir sets artificiales en estudios (el principal modelo, en este sentido, fue "Alphaville", de Jean-Luc Godard), "C?digo 46" resulta una historia de amor bastante fr?a en medio de una trama que termina siendo un reciclaje de elementos ya trabajados en distintas pel?culas basadas en la literatura de Philip K. Dick ("Blade Runner", "El vengador del futuro", "Minority Report: sentencia previa", "El pago") o en la obra de William Gibson y de ciertas reflexiones sobre las contradicciones y los excesos propios de cuestiones candentes como la clonaci?n, las investigaciones gen?ticas o la instauraci?n de un implacable sistema represivo, que el p?blico ya ha apreciado en numerosos t?tulos como "THX 1138", "1984" y, m?s recientemente, en "Gattaca", "M?s all? de la muerte" o "La isla".

En un mundo globalizado, multi?tnico y rigurosamente vigilado, dominado por enormes corporaciones tecnol?gicas, s?lo quedan ciudades superpobladas y grandes extensiones des?rticas. La luz solar se ha vuelto una amenaza y la sociedad se ha dividido de forma tajante entre aquellos que a?n gozan de todos los derechos, tienen documentos y pueden viajar y acceder a los centros de consumo y muchos otros que han quedado completamente marginados y obligados a sobrevivir en condiciones infrahumanas.

William (Tim Robbins), un investigador con enorme capacidad intuitiva, es enviado a Shanghai para indagar a Maria (Samantha Morton), una trabajadora que se dedica a proveer de papeles falsos a gente rechazada por el sistema. Pero William, un hombre de familia, pronto se enamora de la hero?na y no s?lo desatiende su encargo, sino que adem?s termina cometiendo una violaci?n del C?digo 46 del t?tulo, un r?gido dec?logo que proh?be las relaciones sexuales entre seres con alg?n tipo de coincidencia gen?tica.

Esta veta incestuosa que coquetea con varios tab?es podr?a haberle aportado cierta dosis de provocaci?n a la historia, pero Winterbottom apuesta siempre por una distancia emocional que termina generando una sensaci?n de artificialidad. En esta frialdad mucho tiene que ver tambi?n la poca qu?mica que hay entre un Tim Robbins que parece siempre perdido en su papel de detective surgido del cine-noir devenido h?roe rom?ntico y una bastante inquietante Samantha Morton.

Este problema de casting (ninguno de los dos protagonistas es demasiado carism?tico ni expresivo para una historia de corte supuestamente pasional) se suma a la acumulaci?n constante de citas cin?filas, de apelaciones al imaginario popular, de reflexiones y di?logos algo pretenciosos y de subtramas que incluyen desde el borrado e implante de recuerdos hasta virus dise?ados para provocar empat?a o rechazo.

Para compensar estos desajustes, el p?blico podr? disfrutar de un moderno dise?o de producci?n que hace maravillas con un acotado presupuesto que no super? los siete millones de d?lares, de la sofisticada estilizaci?n visual de un director siempre abierto a la experimentaci?n y de algunos simp?ticos gui?os, como la aparici?n de Mick Jones, ex integrante del grupo The Clash, interpretando el cl?sico "Should I Stay Or Should I Go" en un bar de karaoke. En este aspecto, no hay nada para reprocharle a un director siempre inquieto y ?vido de probar nuevas formas de expresi?n como Michael Winterbottom.

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