Esto se refleja ya en el resumen que hace Jesús de los 10 mandamientos " Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo".
Nos habla primero del amor de Dios hacia los hombres, que nos es dado por el Espíritu Santo que se ha derramado en nuestros corazones.
También, a través del cumplimiento de la ley demostramos el amor que sentimos hacia los demás, cuando los tratamos como a nosotros mismos y practicamos la caridad y comprensión, sin transgredir normas que perjudiquen a otros.
La Biblia nos habla de que ni la vida ni la muerte pueden separarnos del amor
de Dios.
El amor es algo bueno que en muchas ocasiones da significado a nuestras vidas
y a través de él podemos encontrar respuestas que no hallaríamos
de otro modo.
El amor mueve montañas y todo aquel que tenga amor en su corazón, es hijo de Dios porque Él, en esencia, es amor.
El amor es el sentimiento que nos mueve a ser mejores con los demás, a comprender todas las cosas sin ponerles objeciones, a no tolerar los abusos ni las injusticias...
El amor de la Biblia nos habla de igualdad entre todos los hombres y del respeto hacia todos los seres vivos.
Por eso Jesús, que durante toda su vida practicó el amor profundo hacia todos los seres vivos y nos fue enseñando a lo largo de su trayectoria el auténtico significado de esa palabra, terminó sus días entre nosotros ofreciéndonos la mayor muestra de amor que un ser puede dar: dando su vida por todos los hombres.
